La ruta comienza con la Típica subida a Santa María de Trassierra, pero en esta ocasión seguimos adelante hasta que la carretera pierde uno de los carriles y entramos en un recorrido sinuoso con subidas y bajadas a lo largo de tres valles donde la cilindrada de la moto no significa mucho.
Los colores, los olores, las vistas, y las curvas nos llevan a disfrutar esta ruta de manera espectacular, pero hay que prestar atención a la agujas de los pinos en el suelo ya que en una curva mal dada nos harán caer al suelo.
Pasamos por dehesas, valles, pinares, bosques, cerros… todo creando un conjunto global maravilloso para disfrutar de la conducción.

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